de los campos de la diosa Ceres,
en llamas de color rojo y azul y blanco
Bajo estrellas rojas, blancas y doradas de sol.
Invisibles los campos rotos,
y las ciudades de escombro en el sur
Donde sumerios, persas y sirios
describieron cuneiforme su dios.
Solo el brillo mate del ocre militar
en el desierto, antes fondos marinos
Se extermina un pueblo por otro
hijos ambos del mismo dios.
Uno, el elegido, el otro no
¿Quién dijo que los eligió?
¿Cómo puede tener elegidos?
¡pudo haber elegido los dos!
Doce tribus contra una:
la estirpe de Ismael.
Doce los hijos de Jacob,
que dió en llamarse Israel.
Los mismos fuegos del norte
Los mismos escombros del sur
El hambre sin cardinales
Las heridas sin hospital.
Metralla peinando los campos,
Cenizas sin parar de llover
Bajo el grito de ojo por ojo
vidas por vida han de valer.
Buen poema, Diego.
ResponderEliminarGracias.