lunes, 18 de mayo de 2020

casi setenta

Casi setenta días, 
casi setenta años
los días reducen energía
los años restan esfuerzo.
La  trinchera angosta, 
cada vez más honda 
Los surcos graban 
el fondo de la piel.
Las marcas de expresión
amargas y oscuras, 
sin color. 
unos dicen que si
y otros, que no. 
Desde las ventanas
Y desde el sillón.
Mi franja llena de gente, 
subidos en un timbre,
en un zapateo o una exhalación. 
No encuentro a nadie
mis amigos de la otra son. 

viernes, 8 de mayo de 2020

covid

Las palabras encadenadas
Agonizan en la garganta
Antes dulces
Ahora amargas. 
El verbo fácil, se hace esquivo, 
Aferrado a las cuerdas vocales. 
Se reprimen exabruptos, 
Soeces, hirientes. 
Y entre todos ellos
Se exhalan dos palabras:
Hijo puta.

martes, 5 de mayo de 2020

detrás de la ventana

La Primavera se me pasa detrás de la ventana 
Mis niños me saludan detrás de la pantalla 
El averno nos acecha detrás de la cama
Y ésta pesadilla no se acaba hoy,
tan siquiera mañana.

jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril

De origen vegetal,
bonsái modificado de plantas del Nilo, 
de plantas de arroz. 
Amanuenses artistas dedicados
Imprimían su carácter. 

Sus hojas no son verdes, ni parduzcas,
ni amarillas; son blancas
De nervaduras retorcidas 
en perfecta alineada formación.

sabia savia, 
del pensamiento
Del conocimiento
Dueños de todo.

Alas que te transportan en el espacio, 
en el tiempo y otras dimensiones
Que te hacen ser quien algún día quisiste ser. 

Hace ver a los ciegos,
hablar a los mudos,
sabios a los ignorantes,
reír en la tristeza

Algunos ya son de la familia,
tienen un lugar preferente,
nunca los olvidas,
de vez en cuando los abrazas. 

Hoy quiero subirme
a vuestro tronco de sabiduría
y escondido entre las hojas,
observar como un pajarillo
un mundo sin mal. 

lunes, 13 de abril de 2020

cadáveres de mañana

Me arrepiento de cantar a la esperanza
Miente y nos engaña
Parece que nos da la luz
Pero se empaña y anochece

Voy saltando charcos de sangre
No soporto el olor a farmacia
La lluvia limpia el aire 
Sobre las hojas putrefactas.

Sonríen los cadáveres de mañana
Aún hoy esperanzados
La agonía se asoma entre lágrimas
tengo los abrazos impedidos

No me hables de esperanza
Corro buscando que la suerte
Venga desnuda o descalza. 

viernes, 10 de abril de 2020

primavera entre rejas

Veintiseis días desfilando
batallones de calaveras 
Días de confinamiento
hoy tornado en ansiedad

Ya no cuento los días
Abrazo la confianza
miro lo poco que queda
Dando espacio a la esperanza.

Almacenando en mi piel los escasos rayos 
que el sol deja en mi casa
y las gotas de lluvia que a las ocho,
las nubes lloran  en mi ventana.

Disputando a los pájaros y las abejas,
los aromas a leche y miel de las flores, 
que dejando su abrigo invernal,
nos ofrecen las acacias

No hemos perdido aún la primavera,
hemos ganado tiempo para soñar.

martes, 7 de abril de 2020

tubo corrugado

Voy a abrigar la sangre que se hiela
A charcos en el pecho de mi gente.
Tomo el aire a bocanadas, a horcajadas
encajadas de plástico las tráqueas.

Sé quien son mis enemigos
aquellos que eligieron salvar 
La economía y su riqueza
A costa de la agonía 
De cientos de mis amigos. 

día vigésimo cuarto

Día vigésimo cuarto

Venticuatro días en la trinchera
Agazapados, cuerpo a tierra
La respiración contenida y amortiguada
Los pulmones contraídos por el miedo,
Por el dolor, por la pena.

Los péndulos de mis relojes a paso lento
Los minutos se sienten observados
Y se esconden tras los contrapesos
No llegan las campanas
Sus martillos parecen yertos.

Los latidos del corazón al libre albedrío
Se desvanecen y reavivan sin orden
Y como garrote se apilan en la garganta 
Los ejercicios aeróbicos se han perdido
Los músculos se aletargan.

Impávidos conocemos
 lo que vamos dejando
Un reguero de muertos
No los conocemos a todos
Pero por todos sentimos afecto.

Solos, de puntillas y en silencio
Convertidos en números
Sin nombre de momento
Se van desfilando al camposanto
En tandas de cientos.





miércoles, 1 de abril de 2020

Apocalipsis

El tiempo pasa a rastras
Se adhiere al marco de la ventana
Se enfila en rígidas espadas
Que atraviesan las entrañas
Y retuerce lentamente los zarajos 
con las tripas en maraña.

Atraviesa su frío corte
De un lado a otro
Una y otra vez, siguiendo el compás
Del viejo reloj que toquea.
Las cifras pesan como losas
Cada día, a cada hora, por momentos.
Losas que no bastan
Para cubrir los cuerpos
Que la agonía agolpa.

Cadáveres acompañados
Sólo de cadáveres.
Sin dolientes que allí les lloren,
Que por ellos se abracen y se lamenten.
Montañas de cadáveres
En un frío Palacio
Otrora de risas lleno
Y hoy sin sollozos,
Ni susurros.
Sólo el silencio.

En riguroso turno
Los van llevando
Unos cerca, otros lejos.
Las llamas ya no tienen hambre
Y desde el hastío los devora
La Tierra hoy humedecida
Regada por las lágrimas escondidas
Sin ganas los acoge

Qué hemos hecho?
Que no nos quieren dos de los tres elementos.
La Tierra se ha hecho mala sangre,
El ángel exterminador no perdona los años
También se ha hecho viejo.


miércoles, 25 de marzo de 2020

a Fernando

Ahí vas con tu erguida figura, 
Paso tranquilo,
Sin yugo al andar.
En tu nueva andadura
El pollino te lleva en andas 
Un poco Sancho
Un poco José, el carpintero. 

Gracioso tu gesto
Mientras nosotros
 te lloramos con desconsuelo
porque no podemos abrazarte
ni abrazarnos, ni consolarnos. 
Cada uno desde nuestro encierro. 

Ya no podré enseñarte mi pueblo
Ni contarte mil historias
 que te había preparado
Sobre sus primeros pobladores
Sobre su historia
Sus Iglesias
Sus hijosdalgo
Sus gentes de ahora
Ni mostrarte el mar de Olivos
Que hoy sobrevuelas
Ni la sierra Morena que lo Corona 
Ni darte cobijo en mi casa
Ni volverás a bendecir mis alimentos
Pese a mi resistencia. 
Quiero que te lleves mi abrazo
Y el incondicional de tus compañeros. 
Todos los ángelus de todos los días
Serán tus ángelus
Y nuestra bendición. 

En los platos que nos ofrecías
Lo mejor de tu casa
Hoy se ofrece tu Alma a tu señor. 
Espero estar equivocado
Y que seas recibido con honores
Los que tú mereces
Un siervo justo, 
Honesto, sencillo. 
Que allá donde vayas
Encuentres la paz. 
Te la mereces. 


A Fernando mi amigo. 


sábado, 21 de marzo de 2020

clausura

Horas de encierro y clausura
Los barrotes de tu recuerdo 
frenan la luz del albor del día
Mis gritos no se oyen 
Silenciados por el silencio
Que los arrulla y encadena. 
Las horas se enredan en regueros
Que esquivan las puntiagudas piedras
De la solera judía para llegar 
A los naranjos del patio 
Enlazadas entre sí, una tras otra
Despacio, despacio,  muy despacio.
Una y otra y otra y una, lentamente. 
Las venas del día enredadas en las ramas
Desnudas aún, de los árboles. 
Besan las incipientes hojas 
semicubiertas por la piel del brote.
Y cuando los lamidos barrotes dejan
Pasar el día ya es oscuro y húmedo. 
Y se abren las ventanas del corazón
Y las valvas de los postigos
Se abren y se cierran,  y se abren, y se cierran
Una y otra vez y otra y una, enérgicamente
Deprisa, deprisa, muy deprisa. 
Y acabamos la oración con un amén
Que no es un final, que es el principio
De otra hora,  de otro día, de otro mes. 
Y cuando me libere de los recuerdos
No se habrá perdido el tiempo
Habremos aprendido a amar mejor. 

domingo, 8 de marzo de 2020

mi dulce concha

Mi dulce Concha
Cuna de mi sangre entre otras
Hoy vienen a mis recuerdos,
mientras volamos ingrávidos
Sobre las inmaculadas nubes
Cuánto hubieses disfrutado!
Tu que elevándote una cuarta del suelo
Dibujabas amplia sonrisa.
Cómo sería tu sonrisa yendo
Cincuenta mil cuartas sobre el suelo?
Lo que hubieras dado por una sola vez!
Cuando gustabas de ir a ver
Las gentes con sus maletas
En el aeropuerto.
Ir y venir de pasajeros y tu en medio.
Más de cien veces he subido
Y cada una te he buscado por el cielo
Teniendo que conformarme
Con el sabor de tu recuerdo.

Diego García Serrano.

concha

Concha de los mares de tierra adentro
Del norte tus ancestros
Refinadas formas y moderno intelecto
Las olas ricas en espumas de almendras y fruta
En tu infancia te mecieron.

Imbuida en el fondo de tiempos revueltos
Las olas ya no son las de otros tiempos
Nada de frutos, nada de aliento.
Tentáculos de acero te transportan
Al nacer de nuevos vientos.

Asienta una dinastía
En otros mares más abiertos
Y con tus perlas ya crecidas
Y antes de lo que corresponde
Se te cierra el cuerpo.

Diego García Serrano.

jueves, 23 de enero de 2020

solsticio

A pocas horas de la noche más corta
De la jornada más larga
Cuando la última luz del día alarga su sombra
Para tocar los albores de la mañana 
Parieron su madre y la tierra
Y la gata.
Siempre protegido
Siempre cobijado
Siempre vigilado
Por su madre
Por la tierra
Por la gata. 
Amor de madre por seis multiplicado
Y en la tierra desde su atalaya
Privada de su prole
Le observa la gata. 
Cuatro madres le quedan
La primera en irse fue la gata
Y la tierra le sujeta, le ata
Le impide volar, le atrapa. 
Hasta que un día
Lo más lejano que sea
De mortal abrazo
Le deshaga. 



quince

Sin cicatrices la hermosura
Ternura a flor de piel
Quince contaba ella
veinte ya tenía él.