De la jornada más larga
Cuando la última luz del día alarga su sombra
Para tocar los albores de la mañana
Parieron su madre y la tierra
Y la gata.
Siempre protegido
Siempre cobijado
Siempre vigilado
Por su madre
Por la tierra
Por la gata.
Amor de madre por seis multiplicado
Y en la tierra desde su atalaya
Privada de su prole
Le observa la gata.
Cuatro madres le quedan
La primera en irse fue la gata
Y la tierra le sujeta, le ata
Le impide volar, le atrapa.
Hasta que un día
Lo más lejano que sea
De mortal abrazo
Le deshaga.
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