jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril

De origen vegetal,
bonsái modificado de plantas del Nilo, 
de plantas de arroz. 
Amanuenses artistas dedicados
Imprimían su carácter. 

Sus hojas no son verdes, ni parduzcas,
ni amarillas; son blancas
De nervaduras retorcidas 
en perfecta alineada formación.

sabia savia, 
del pensamiento
Del conocimiento
Dueños de todo.

Alas que te transportan en el espacio, 
en el tiempo y otras dimensiones
Que te hacen ser quien algún día quisiste ser. 

Hace ver a los ciegos,
hablar a los mudos,
sabios a los ignorantes,
reír en la tristeza

Algunos ya son de la familia,
tienen un lugar preferente,
nunca los olvidas,
de vez en cuando los abrazas. 

Hoy quiero subirme
a vuestro tronco de sabiduría
y escondido entre las hojas,
observar como un pajarillo
un mundo sin mal. 

lunes, 13 de abril de 2020

cadáveres de mañana

Me arrepiento de cantar a la esperanza
Miente y nos engaña
Parece que nos da la luz
Pero se empaña y anochece

Voy saltando charcos de sangre
No soporto el olor a farmacia
La lluvia limpia el aire 
Sobre las hojas putrefactas.

Sonríen los cadáveres de mañana
Aún hoy esperanzados
La agonía se asoma entre lágrimas
tengo los abrazos impedidos

No me hables de esperanza
Corro buscando que la suerte
Venga desnuda o descalza. 

viernes, 10 de abril de 2020

primavera entre rejas

Veintiseis días desfilando
batallones de calaveras 
Días de confinamiento
hoy tornado en ansiedad

Ya no cuento los días
Abrazo la confianza
miro lo poco que queda
Dando espacio a la esperanza.

Almacenando en mi piel los escasos rayos 
que el sol deja en mi casa
y las gotas de lluvia que a las ocho,
las nubes lloran  en mi ventana.

Disputando a los pájaros y las abejas,
los aromas a leche y miel de las flores, 
que dejando su abrigo invernal,
nos ofrecen las acacias

No hemos perdido aún la primavera,
hemos ganado tiempo para soñar.

martes, 7 de abril de 2020

tubo corrugado

Voy a abrigar la sangre que se hiela
A charcos en el pecho de mi gente.
Tomo el aire a bocanadas, a horcajadas
encajadas de plástico las tráqueas.

Sé quien son mis enemigos
aquellos que eligieron salvar 
La economía y su riqueza
A costa de la agonía 
De cientos de mis amigos. 

día vigésimo cuarto

Día vigésimo cuarto

Venticuatro días en la trinchera
Agazapados, cuerpo a tierra
La respiración contenida y amortiguada
Los pulmones contraídos por el miedo,
Por el dolor, por la pena.

Los péndulos de mis relojes a paso lento
Los minutos se sienten observados
Y se esconden tras los contrapesos
No llegan las campanas
Sus martillos parecen yertos.

Los latidos del corazón al libre albedrío
Se desvanecen y reavivan sin orden
Y como garrote se apilan en la garganta 
Los ejercicios aeróbicos se han perdido
Los músculos se aletargan.

Impávidos conocemos
 lo que vamos dejando
Un reguero de muertos
No los conocemos a todos
Pero por todos sentimos afecto.

Solos, de puntillas y en silencio
Convertidos en números
Sin nombre de momento
Se van desfilando al camposanto
En tandas de cientos.





miércoles, 1 de abril de 2020

Apocalipsis

El tiempo pasa a rastras
Se adhiere al marco de la ventana
Se enfila en rígidas espadas
Que atraviesan las entrañas
Y retuerce lentamente los zarajos 
con las tripas en maraña.

Atraviesa su frío corte
De un lado a otro
Una y otra vez, siguiendo el compás
Del viejo reloj que toquea.
Las cifras pesan como losas
Cada día, a cada hora, por momentos.
Losas que no bastan
Para cubrir los cuerpos
Que la agonía agolpa.

Cadáveres acompañados
Sólo de cadáveres.
Sin dolientes que allí les lloren,
Que por ellos se abracen y se lamenten.
Montañas de cadáveres
En un frío Palacio
Otrora de risas lleno
Y hoy sin sollozos,
Ni susurros.
Sólo el silencio.

En riguroso turno
Los van llevando
Unos cerca, otros lejos.
Las llamas ya no tienen hambre
Y desde el hastío los devora
La Tierra hoy humedecida
Regada por las lágrimas escondidas
Sin ganas los acoge

Qué hemos hecho?
Que no nos quieren dos de los tres elementos.
La Tierra se ha hecho mala sangre,
El ángel exterminador no perdona los años
También se ha hecho viejo.