miércoles, 12 de junio de 2013

Vejez






Vejez es una bonita palabra.
Viejo, sujeto pasivo no tanto
En sudamerica sin embargo
Tiene connotaciones familiares,
Entrañables, "mi viejito" dicen
No es castellano acaso
también el de allá?

Las palabras tienen el valor
que queramos darle.
El significado se lo fijan ellos,
los lingüistas, los filólogos.

Viejo -que tiene muchos años-
reza el diccionario.
Quiero devolver los valores perdidos
a la palabra viejo.

Viejo,
no es deterioro,
no es disfunción
ni avalorio

Ser viejo es llevar el morral
de experiencias lleno,
el halo pleno de vínculos
las penas ocultas tras el cariño,

es haber tenido más amor del que te cabe,
la rabia de no haber sido mejor,
son los recuerdos de cariño,
de afecto, de amor.

Llámame viejo,
para mí es un honor,
llámame viejo,
no tengas pudor.

Ser viejo es haber pintado
de tu color los vientos,
Haber saboreado
los olores del tiempo.

Es alcanzar una meta.
es tocar la tristeza
por los que no llegaron,
por los que se fueron

es el privilegio de serlo.
Llámame viejo
que no es que no me importe,
que quiero serlo.

Ser viejo es llevar escrito
en el rostro el holograma de la vida.
Lineas de expresión le dicen,
son, de tus desvelos el recuerdo,

de tus sonrisas ,
de tus gozos,
y de tus sombras.
Llámame viejo que quiero serlo

y disfrutarlo
y seguir llenando el morral
e ir regando el camino de alegría, 
de amor, de obra, de hechos.

Si lleno llevo ya el morral de lo pasado,
otro mayor tengo
donde no cabe lo que pienso,
lo que puedo aún hacer,
lo que puedo aún querer.

Ser viejo es otra dimensión del tiempo,
no desdeño el pasado,
pero disfruto cada instante,
cada momento.

Aunque acepto "mayor"
como animal de compañia,
a mí llámame viejo y
viejito si  de allá vienes.

Mayor es un comparativo
y las comparaciones: odiosas.
No quiero ser "el mayor"
sólo quiero lo mío, lo que tengo.

Lo material me sobra, no me harto de afecto.
Llámame viejo,
Sin ambiciones,  mas con proyectos
Sin apenas necesidades pero lleno de afectos.

Llámame viejo
como lo hacía mi amigo Luis "el viejo"
a quien tanto gustaba el castellano puro,
el castellano viejo.

Llámame viejo.