miércoles, 31 de julio de 2013

Cruce de caminos




Un amor de tranquila convivencia
tras otro intenso, real, el primero,
que celosos el Mundo y la Vida
y hasta la Muerte, te arrebataron.

Veinte años de sosiego,
tranquilidad emocional,
nubes calmas de paso,  vientos 
y sol, repartiéndose el momento.

Y el fruto que nace 
de propicias condiciones.
Amor condicionado
por el paso del tiempo.

Y  súbitamente, la tempestad,
tiempos revueltos,
los segundos delante,
detrás los primeros,

abismos y precipicios de futuro
ramas secas, pútridas cuerdas,
puntas al rojo, carroñeros que acechan
sobre camas salvadoras y blandas.

El cuerpo aún sobrevive,
pero qué decir sobre el alma.
 Turbulentos se arrebujan
los pensamientos y el afecto.

El amor, con el viento viene y va,
y viene uno... y se va otro.
La pureza se arremolina,
se entrelaza a lo prohibido.

Se confunden el amor y la vida,
y los frutos de árbol,
y la pasión con la muerte
y el fin, con el vértigo al vacío.

Hay que meditar sobre el salto,
primero si es el primero
y por último, si es el último,
o si lo último... lo primero.

Y sobre el amor nuevo....
¡Qué decir sobre el nuevo!
¿Un clavo ardiendo,
un buitre... o un butronero?

Rapaces inmundas y carroñeras,
moribundo el cuerpo o el alma
o el ánimo o las ganas,
los desgajan y maman.

Sólo te quedan los restos.
¿Qué hacer con ellos?
Con una costilla... no sé
con un corazón roto... tampoco.

Podemos hacer un montón,
un montón de cosas,
que soporte nuevos tiempos,
que albergue otras mariposas.

Olvidemos todo: lo pasado,
casi lo presente y lo presenciado.
Olvidemos el corazón,
y lo que habíamos olvidado.

Andaremos con los muñones,
sobre nuestros rastrojos.
Miremos tan solo hacia delante,
y de soslayo.. sólo lo importante.

Sin prisas, sin convulsiones,
lentamente, espectantes,
al acecho de alguna señal,
de alguna luz que llene los huecos.

Y se suelden los huesos
con amalgama de penas y sufrimientos;
y una nueva torre de rinobucleico
nos permita salir de entre los muertos.





lunes, 22 de julio de 2013

De fiesta




Quedaste en la boca del metro
no querías llegar sola,
querías estar a su lado
y tenerle a tu lado.

Vestido rosa, bombacho,
mostrando largas piernas
las rodillas y una cuarta más.
Y más que palabra de honor...
 
te lo juro por mi madre.
Sí, juro que lo mejor de tu cuerpo
se adornaba de ti,
se vestía de fiesta.

Todos te vieron a su derecha,
cenasteis, bebisteis, y reías
con él y de él y después
como cabía esperar, a bailar.

Una noche especial,
para una situación no habitual.
No pasó nada
fuera de lo normal.

¿Nos vamos? dijiste a las dos
y juntos salisteis.
Y llegando, el coche se detuvo
y el tiempo también.

Su mano acabó entre las tuyas,
tu empatía se declaró:
-siento lo que tu sientas,
no soporto tu dolor-

El sudor de tus manos delataba
los nervios de aquella declaración,
incipiente pero eficaz,
tan cierta como ignorada.

En medio de la encrucijada
hubo de cojugar los tiempos,
las palabras, la sonrisa.
las pausa y los silencios.

Cómo rechazarte sin daño!
cómo decir que no a tu cuerpo!
cómo rehuir un amor!
cómo decirte que no!

Le gustaba tu lozanía
admiraba tu madurez,
envidiaba tu tranquilidad,
tu saber estar, tu formalidad.

De tus encantos ni quiso hablar
tersos se asomaban al escote,
torneadas y largas tus piernas,
perfil redibujado y singular.

Sin embargo ya era feliz
el amor vivía ya consigo.
Su vida prácticamente vivida,
la tuya por vivir.

Sin rencor, con elegancia,
entendiste la situación.
Saliste del coche
y la noche acabó.

Quedó en deuda contigo,
¿qué de él te ilusionó,
qué esperanzas albergabas,
cómo te confundió?

-Aún a veces me pregunto
cómo hubiese sido,
de haber vivido este amor
donde estaríamos ahora tu y yo- decía él

-me consuelo pensando
que quizás fuese fruto
de una torpe imaginación, que sólo
pretendías avisarme de tu adiós-.

jueves, 18 de julio de 2013

Hoy necesito sentir


Hoy necesito de ti,
sentirte, sentir  que estás,
qué.... si no estuvieras.
Quiero cenar contigo,
quiero cenar de ti.
Enjugarme con caricias
y escondido en tu regazo, 
asomarme a tus interiores, 
y bailar un bolero
entre tu suavidad, 
prisionero de tus tejidos
y alimentar tu flora 
con lágrimas de amor 
y revivir tiempos vividos.
Sudar tu sudor, 
llorar tu llanto,
tus penas y tus alegrías, 
oler tu olor, 
empaparme de tu aroma y 
amar tu amor, 
mi amor.

Al común de los sueños

Pozo sin fondo
cabernas profundas,
de brillo húmedo
y cálida oscuridad.

Dulce tacto,
suave perfume,
presión ligera
de frenado vuelo.

Bruñidor cariñoso
por permisivo cancervero,
bosque sin sombras,
disuasor atractivo.

Contrastes consentidos,
armoniosa orografía
y bondadosas riquezas ambientales...
cautivadores perversos.

Hasta los sueños
sus dominios llegan
y el fijador de su perfume
enlaza al siguiente, el primero.


primavera 96
Mercedes Gómez de Pablos

Ella



El maniquí imaginario
al que mi cuerpo se aferra
para mecerse en el ritmo
de una melodía tierna,
es la imagen de ella.

Mis confesiones secretas,
las que hilvano solitario
deambulando entre la gente,
las hago pensando
que son para ella.

Las finas paredes de la burbuja
en la que meditando levito
están confeccionadas
con una piel
que es la de ella.

Despierto forcejeando
con el umbral de la consciencia
por impedir la ruptura
del dulce sueño que
comparto con ella.

Mis horas bajas las supero
pensando que mi ánimo
al incorporarse
tropezará con ella.

Me sorprendo en lo cotidiano
con frecuencia,
separados en la distancia...
estando con ella.

mis pensamientos se regalan
de leve sonrisa,
cuando se descubren volviendo
de volar con ella.

Y si así sucede en su ausencia,
en su presencia,
piso La Tierra
y disfruto con ella.

Quiere que
por su nombre la llame
y no sé por que se resiste
a que le diga "ella".

Que si estoy loco
me pregunta con frecuencia,
pero si así fuera, no quiero la cordura
tan siquiera en ella.
(6-9-96)

Destellos (6-9.96)





A veces, 
imaginariamente me sorprendo
sentado con ella, 
en recinto de escaso espacio,

absorviendo, como si
de una mágica terapia se tratara,
con el leve roce del dorso de los dedos
la energía del destello que

en el extremo de cada bello
prestase el Sol celoso que iluminaba
los tiernos muslos, que fugándose,
ascendían desde la falda.



A la luna creciente de fin de año (dic95)






Confabulación a distancia
complicidad compartida
seducción tan conocida
en el secreto de la tarde

Máquinas orgánicas 
con ritmos acelerados,
tejidos pesados 
y plantas desnudas

Skies improvisados 
transportan hacia el sueño.
Cabellos acariciados
con la faz aprisionada

Experiencia primera
tantas veces repetida,
tantas veces deseada,
tantas veces retenida.

Remos nerviosos 
que estáticos bogan,
tenazas cariñosas
presionando las entrañas.

Escultura entrelazada
de doblegada columna,
llaga ocluida
niebla húmeda.

Terremoto inmóvil,
estertor repetido,
escalofrío solícito de
calma suplicada y requerida.

Y por respuesta.... mareas agitadas,
luna de aguas atractiva
y olas esponjosas
dulcemente sorbidas.

Pecado primario,
callado y lícito,
mórbido secreto
que presta lozanía.

Deseo de breve pausa,
descarga, puesta a cero.
¿Cuántos kilómetros por recorrer
hasta encontrarnos de nuevo?

El plenilunio informará
de ciclos repetidos
deseos programados y
consentimiento aceptado.

Luna, no tardes, corre
que besarte quiero
y abrazado a sus hemisferios,
emocionado, llorar de nuevo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Recuerdos (1971)

Todo el aire que respiro,
viciado por ti lo siento
cuando en mi mente, tu imagen miro.
Dime, qué tiene tu aliento?

Todo contacto en mis labios,
al que los tuyos ofrecieron evoca
cuando en mi mente, tu imagen miro.
Dime, qué tiene tu boca?

Te recuerdo como a la Imagen
ante la cual en el templo me postro,
cuando en mi mente, tu imagen miro.
Dime, qué tiene tu rostro?

Tu aliento, tu boca, tu rostro,
toda tú me abstraes poco a poco.
Cuando en mi mente tu imagen miro,
yo no soy yo. Soy otro!

miércoles, 3 de julio de 2013

Avanza la mañana



En un remanso de tranquilidad,
en medio de la paz temprana,
 en la mañana, 
 cuando el sol se despereza, 
mis perras y yo respiramos 
el exhalar de los pinos 
y el canto de la fauna matritense.

La tranquilidad es espesa. 
 El silencio y la armonía de los trinos, 
solo se rompe por el lejano murmullo  
de la autovía 
parapetada tras los gigantes arbóreos 
que se interponen.
 
Mis amigas fieles 
juegan en silencio 
para no turbar
el encanto del momento.
La brisa matinal acaricia los sentidos.
 
Hay que proseguir, 
el avance del día no se detiene, 
sòlo nosotros lo hacemos un instante
 para inmortalizar el momento.
Buenos dias mundo. 
Buenos dias vida.
Buenos días.