jueves, 18 de julio de 2013

Destellos (6-9.96)





A veces, 
imaginariamente me sorprendo
sentado con ella, 
en recinto de escaso espacio,

absorviendo, como si
de una mágica terapia se tratara,
con el leve roce del dorso de los dedos
la energía del destello que

en el extremo de cada bello
prestase el Sol celoso que iluminaba
los tiernos muslos, que fugándose,
ascendían desde la falda.



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