domingo, 7 de noviembre de 2021

noche invernal

Precioso momento, paseo nocturno 

con el viento ya virado del norte.

Se oyen los distintos tonos de los silbidos del aire 

al acariciar los tubos de mobiliario urbano.

Los quejidos de los semáforos en su bamboleo.

Mis perras, mirando en dirección contraria al viento,

Como si corrieran pero sin moverse.

La luna asomándose tras los velos de nubes que veloces cruzan la noche.

Y después desde el lecho, el silencio.

Espera

Tiempo perdido entre espigas
Tras la andadura reposa el caminantes
Las aguas calmas se agitan
Los órganos lavan los restos quemados
Hay que beber lágrimas y sudor
Con vinagre, con salitre glucosado
Y esperar
Esperar turbulencias
Cómo escondido en la infancia
El escozor se va apelmazando
Los grifos cerrados a ultranza
Todavía no
Hay que esperar. Esperar
Capricho del destino el tiempo
No pasa. También espera.
El eco retumba fuera
Dentro, sólo el fluir del agua.
Artefactos prestos y dispuestos
Para atravesar los intervalos
Que los coloides liberan.
Espero, sigo esperando.
Válvulas apretadas,
Racimos de ganas
Micción prisionera, espera.
Ansía el momento
La ansiedad es buena compañera
Los diques se van tambaleando
Revisión de fisuras
Espera
Espero
Oigo voces
Pero no mi nombre.
Llega la impaciencia
Ya está. Ya no puedo más
No se oye mi nombre
Espero oírlo
El siguiente, me llaman.
La presión escuece en los adentros
Fría la sonda untada
Dimensiones de glándulas
Rompen el silencio
El protocolo exige conversación
Continúa la tortura ambulante
Y por fin termina.
Se abre la espita y
El torbellino de líquidos uréicos
Rompe contra la loza sanitaria
Placer, bienestar, sosiego.
Pero hay que seguir esperando
Sin tortura pero esperando.
Quién sabe qué resultará.