A Elena
Hoy los vientos que atraviesan las montañas del norte
Con sus aureolas de cobre y vidrio
Me traen la noticia triste de tu partida.
Mesonera de la fonda de la Alcarria en tierras vernáculas
Sobrada en atenciones y pobre en intenciones
Amiga sin compromisos y comprometida con sus amigos
Azarosa juventud por las turbulencias políticas del momento
Pionera en tierras extrañas y sabía en sus lenguas
Rompiendo las enredadas raíces y trasplantando brotes
Luchadora en la búsqueda de la libertad negada
Presta su ayuda incondicional a los que la acompañan
Altruista en lo material y emocional con generosa prontitud.
Tu corazón desnudo fue arrebatado
No correspondido como tus méritos requerían
La paz de espíritu te acompaño en el consuelo.
No sé cuan sola o acompañada habrás estado
En los momentos duros de tu despedida
No sé a quien habrás dedicado tus últimos recuerdos.
Pero lo que si puedo asegurar
Es que aquellos huéspedes que disfrutaron tu amistad
Mantienen con cariño tu recuerdo en su rotos sentimientos
Podrás haberte ido en silencio, sin despedirte
Pero dejas un vacío en nuestras vidas
Que solo puede rellenarlo el recuerdo de tu sonrisa.
jueves, 23 de agosto de 2018
A Elena
jueves, 21 de junio de 2018
Prisión de órganos
Prisión de órganos tu cuerpo
Pensamientos mudos
Sordas carcajadas
Se deslizan entre los barrotes
Apretados de tu boca
Puñados de rabia asidos con fuerza
Tus ojos brillan sin palabras
Pidiendo libertad.
La carne desfallece
Sin abrir los muros de tormento.
Dos años y un día de condena
En la prisión más reducida
Y al fin la libertad!
Tu alma transita ya
por la inmensidad de la nada.
Tus carcajadas resuenan
en nuestros oídos
al son del gran jefe
y el Cristo milagrero.
Te amamantas con la leche
De nuestros pechos compungidos
Y juegas discretamente
entre tu infancia y tus nietos.
Como a tu hermano, espero impaciente
Que vengas a recriminar mi soez palabra
Y me recuerdes mi infancia
con tu dulce relato
Mientras entresacamos sobres
por la plegadera doblegados.
Así te veo:
Sobre la mano de aquel Gran Gorila
Tocando el piano de dulces acordes
Sobre las teclas de nuestras vidas
Mi buena hermana,
Mi cuarta madre.
18042018
martes, 17 de abril de 2018
A Carmen Iriarte
A Carmen Iriarte
Escondida entre los muros que se deshacen
estrofa a estrofa,
entre los versos de algodón,
estás entre las nubes que se deshilan
por el calor de las reflexiones que te inspiran
En el estampido del trueno
y la luz del rayo
seguiremos oyendo tu voz
con resonancia de maderas nobles
y recuerdos de fruta y miel.
que penetra derribando barreras
de limitaciones y resistencia
a las emociones.
Fértil es tu vida
Fértil en obras
Fértil en relación social
Fértil en energía
Fértil
Fértil en genética
Con Paso seguro,
presidiendo el avance
de cinco generaciones de mujeres
juntas en su caminar
por los avatares de la vida.
Hasta su final.
martes, 27 de marzo de 2018
Mientras la cuidad duerme
Tráfico ausente
sin motores, sin chirridos.
Mientras la ciudad duerme,
las luces iluminan la soledad.
El asfalto brilla sobre el vaho
que precipita el cambio térmico.
Y sólo los colores
cambian de rojo a verde,
de verde a ámbar
tránsito del rojo,
sincronizadamente
en cada esquina.
Las ambulancias dormitan
en la puerta de urgencias.
Son las tres de la mañana
de un día cualquiera.
Nadie mitiga la ansiedad
Nadie responde las preguntas
que te haces a ti mismo.
El tiempo parece detenerse
aunque hay gente trabajando
personas que van
de un lado a otro
en el interior del edifico
de Peñalver con Diego de León.
Y vuelves a casa
dejando allí un trozo de ti.
Palmeras
Cómo las palmeras
solas, en familia,
mirando al Mar.
El tiempo se detiene.
Las nubes saludan
lentas a su paso,
desde la lejanía.
A sus pies arena fina
de sustratos rubios y salados.
Calma.
Sólo el murmullo
de las leves olas, motivan sus suspendidas palmas.
El sol del día calienta su sabia
que sosiega la brisa nocturna.
Me gustaría ser a ratos,
cuando la vida me oprime.
Cuando la sociedad me aplasta
