Tráfico ausente
sin motores, sin chirridos.
Mientras la ciudad duerme,
las luces iluminan la soledad.
El asfalto brilla sobre el vaho
que precipita el cambio térmico.
Y sólo los colores
cambian de rojo a verde,
de verde a ámbar
tránsito del rojo,
sincronizadamente
en cada esquina.
Las ambulancias dormitan
en la puerta de urgencias.
Son las tres de la mañana
de un día cualquiera.
Nadie mitiga la ansiedad
Nadie responde las preguntas
que te haces a ti mismo.
El tiempo parece detenerse
aunque hay gente trabajando
personas que van
de un lado a otro
en el interior del edifico
de Peñalver con Diego de León.
Y vuelves a casa
dejando allí un trozo de ti.
martes, 27 de marzo de 2018
Mientras la cuidad duerme
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Tito, me parece increíble como eres capaz de convertir un instante cualquiera de un día cualquiera en arte, solamente por el vocabulario que usas y por hacer una descripción tan minuciosa de él :)
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