Tráfico ausente
sin motores, sin chirridos.
Mientras la ciudad duerme,
las luces iluminan la soledad.
El asfalto brilla sobre el vaho
que precipita el cambio térmico.
Y sólo los colores
cambian de rojo a verde,
de verde a ámbar
tránsito del rojo,
sincronizadamente
en cada esquina.
Las ambulancias dormitan
en la puerta de urgencias.
Son las tres de la mañana
de un día cualquiera.
Nadie mitiga la ansiedad
Nadie responde las preguntas
que te haces a ti mismo.
El tiempo parece detenerse
aunque hay gente trabajando
personas que van
de un lado a otro
en el interior del edifico
de Peñalver con Diego de León.
Y vuelves a casa
dejando allí un trozo de ti.
martes, 27 de marzo de 2018
Mientras la cuidad duerme
Palmeras
Cómo las palmeras
solas, en familia,
mirando al Mar.
El tiempo se detiene.
Las nubes saludan
lentas a su paso,
desde la lejanía.
A sus pies arena fina
de sustratos rubios y salados.
Calma.
Sólo el murmullo
de las leves olas, motivan sus suspendidas palmas.
El sol del día calienta su sabia
que sosiega la brisa nocturna.
Me gustaría ser a ratos,
cuando la vida me oprime.
Cuando la sociedad me aplasta
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