Prisión de órganos tu cuerpo
Pensamientos mudos
Sordas carcajadas
Se deslizan entre los barrotes
Apretados de tu boca
Puñados de rabia asidos con fuerza
Tus ojos brillan sin palabras
Pidiendo libertad.
La carne desfallece
Sin abrir los muros de tormento.
Dos años y un día de condena
En la prisión más reducida
Y al fin la libertad!
Tu alma transita ya
por la inmensidad de la nada.
Tus carcajadas resuenan
en nuestros oídos
al son del gran jefe
y el Cristo milagrero.
Te amamantas con la leche
De nuestros pechos compungidos
Y juegas discretamente
entre tu infancia y tus nietos.
Como a tu hermano, espero impaciente
Que vengas a recriminar mi soez palabra
Y me recuerdes mi infancia
con tu dulce relato
Mientras entresacamos sobres
por la plegadera doblegados.
Así te veo:
Sobre la mano de aquel Gran Gorila
Tocando el piano de dulces acordes
Sobre las teclas de nuestras vidas
Mi buena hermana,
Mi cuarta madre.
18042018

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