Día vigésimo cuarto
Venticuatro días en la trinchera
Agazapados, cuerpo a tierra
La respiración contenida y amortiguada
Los pulmones contraídos por el miedo,
Por el dolor, por la pena.
Los péndulos de mis relojes a paso lento
Los minutos se sienten observados
Y se esconden tras los contrapesos
No llegan las campanas
Sus martillos parecen yertos.
Los latidos del corazón al libre albedrío
Se desvanecen y reavivan sin orden
Y como garrote se apilan en la garganta
Los ejercicios aeróbicos se han perdido
Los músculos se aletargan.
Impávidos conocemos
lo que vamos dejando
Un reguero de muertos
No los conocemos a todos
Pero por todos sentimos afecto.
Solos, de puntillas y en silencio
Convertidos en números
Sin nombre de momento
Se van desfilando al camposanto
En tandas de cientos.
Bello, real y triste poema Diego.
ResponderEliminarEsperemos que pronto, muy pronto podamos dejar de hablar de muerte para dar paso a la esperanza.
Dichosos los que podemos escribir nuestros sentimientos.
Gracias por ello.
Desgarrador y real, tu expresas en tu poema lo que otros sentimos y no sabemos ponerle palabras.
ResponderEliminarExpresas con tu poema la realidad que estamos viviendo. Qué duros tiempos y que ganas de que se pase todo. Contamos los días de confinamiento y espero un rayo de luz que nos ilumine y tengamos paciencia para volver a salir a ver a nuestros seres queridos y amigos.
ResponderEliminarExpresas con tu poema la realidad que estamos viviendo. Qué duros tiempos y que ganas de que se pase todo. Contamos los días de confinamiento y espero un rayo de luz que nos ilumine y tengamos paciencia para volver a salir a ver a nuestros seres queridos y amigos.
ResponderEliminarExpresas con tu poema la realidad que estamos viviendo. Qué duros tiempos y que ganas de que se pase todo. Contamos los días de confinamiento y espero un rayo de luz que nos ilumine y tengamos paciencia para volver a salir a ver a nuestros seres queridos y amigos.
ResponderEliminar