lunes, 2 de diciembre de 2013

No llores más.

¡Cómo me duele que puedas 
estar pasando por esto!
He pasado media vida sin llorar. 

La de enmedio, que necesitó mi entereza.
Ahora, he reencontrado los lacrimales,

y casi he llegado a controlar la lágrimas.
Son como las copas de alcohol. 

Unas pocas, las justas, ayudan 
a relajar el cuerpo y a aliviar el alma de penas. 
Pero si te pasas, dejan una resaca de amargura 
que tarda días en volatilizar.
No sueltes más que las justas.
¡ No llores más!

1 comentario:

  1. Vaya, Diego, ahora que me había hecho adicto a tu blog de pintura me encuentro este otro de Poesía. Prometo visitarlo con frecuencia.

    Un abrazo.

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