En el interior, lejos del mar
en una loma del alto Guadalquivir
se sitúa Arjona, donde nací.
Por mi barba roja me llamaron Alhamar.
Por más de 600 años la Iberia era nuestra
y toda Al-Ándalus en particular.
Del norte, hombres con cuevas por hogar,
a echarnos venían con cruz afilada y diestra.
Rey de la taifa de Arjona, Jaén y Córdoba,
con Fernando tercero negocié la paz,
cedí la Al-Ándalus bética
conservando así la penibética.
Inicié la Alhambra por palacio
Primer rey nazarí
Dinastía que habría de morir
Con Isabel, la del pelo lacio.
Llamada fue la Católica
por su olor de castidad y su condición,
que venía de tres años de menstruación,
sin lavarse ni cambiarse la ropa.
El Genil, a su paso por Granada
cambió el curso de su cauce,
para evitar que lo pisase
una dama tan desaliñada y guarra.
Dicen que Boabdil el chico lloró
al entregar las llaves a Isabel
y es que las lágrimas se le saltaron, a saber
del mal olor que le envolvió
Del Suspiro del Moro
hay un monte en las Alpujarras
donde el rey vencido miró
por vez última Granada.
Suspiró el moro y también lloró
hijo de Muley Hacén y Aixa la Honrrá
su madre, que le inquirió descorazoná:
¿y ahora lloraz, zo maricón?
Por una mujer de su harén, a su padre destronó
Muley Hacén, que por Zoraida la cristiana se perdió,
El reino de granada otra mujer le ganó.
Moras, cristianas, “jodías” y malas son

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