martes, 14 de marzo de 2023

A Wendy

 Nadie me mira con los ojos
que me miras tú.
Si con la edad que quiera que tengas sabes lo que sabes,
qué sería de vosotros
si como nosotros
vivieseis siete veces más.

Soy capaz de hablar distintas lenguas
pero incapaz de aprender
el lenguaje de la mirada
porque nadie me mira con los ojos
que me miras tú.

Te pregunto por tu vida anterior
y aunque me respondes con los ojos
no te puedo entender.
Cómo me gustaría saber
de los años que no estabas conmigo,
si tuviste hijos, cuál era tu nombre,
qué fue de tu vida, tu desamor,
por qué te abandonaron.
Por qué se abandona a un ser
que mira con los ojos
que miras tú.

Llegaste a mi vida a la postre,
cuando el tiempo no tiene valor.
En aquella visita al refugio el Arca de Noé donde aparecí por casualidad,
te mire,
me miraste como solo miras tú
y desde aquel momento
ocupaste mi corazón.

Negro y fuego dicen de tu color,
fuego tus patas de cazadora,
negro el resto de tu cuerpo,
como el carbón
y como las llamas que acarician el carbón viniste a dar a mi vida luz y candor.
Un día,  en que
refugiado en el anonimato de la soledad
y la oscuridad de la noche,
en el parque, apoyado en un banco,
en el espaldar,
afligido y afectado por un asunto familiar dejé escapar una lágrima, un sollozo,
una pena que se escapó, mientras tú
olisqueabas el césped y su olor.

No sé cómo pudiste percibirlo
pero viniste y como tenía los ojos tapados por las manos que trataban
de ocultar mi dolor,
con tu pata delantera
en mi pierna llamaste la atención.

Querías que te cogiera para mirarme
con esos ojos que miras
como solo lo haces tú
y preguntarme por qué lloraba
y consolarme
y aliviar mi aflicción
y decirme que no,
que no era un traidor.

Silenciosa, con sigilo
me sigues a todas partes,
como una sombra
proyección de mi conciencia.
No hay día que no me arrepienta
-cuando me miras con los ojos
que solo me miras tu-
de aquel acto cobarde
que dos niños temerosos e ignorantes cometieron sin saber por qué.

Confundimos por amenaza
su petición de auxilio
su súplica de liberación,
abandonado y atado el animal
y mientras le matábamos a pedradas
nos miraba con esos ojos
como los que me miras tu.

Así es como quieres
redimirme del pecado,
recordándolo y purgándolo
cada vez que me miras
con esos ojos
que sólo me miras tu.

Y así hablando contigo, con tus ojos,
he modificado mi posición
sobre las corridas de toros,
sobre los pájaros que maté
y los gatos, ranas, lagartijas,
moscas, avispas y roedores
que no merecieron su ejecución.
Ya hasta cada vez
que como carne o pescado,
me siento culpable
y sólo sigo haciéndolo
porque también lo haces tú.
Y es que
nadie me mira con los ojos
con que me miras tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario