viernes, 5 de febrero de 2021

Que me lleven al Zendal

El día que me infecte
que me lleven al Zendal.
Cuando estás realmente enfermo
qué importa no ver la luz del día

En las noches de insomnio
miras al techo e imaginas estar en una plataforma espacial
con el universo que se abre
entre tubos, canaletas y demás.

Cuando estás enfermo
No te apetece ver el culo
de los enfermos de alrededor
Qué importa que  el tuyo, lo vean los demás.

Te sientes rejuvenecido,
transportado a tu juventud,
a tus tiempos de campamento,
a tu servicio militar.

Durmiendo en barracones
A treinta metros el retrete,
colectivo, compartido,
con calor humano (y olor)

Hacer cola para ducharte
dándote tiempo para socializar.
Colas para lavarse los dientes,
y prisas para cargar.

El día que me infecte
qué me lleven al Zendal.

La comida de catering
Todos los días especial
sin recoger las platos
ni ponerte a fregar.

Arroz blanco y calabacín hervido,
con una sopa apócrifa y clarita,
para comer y cenar.
La fruta: ni para desayunar

El día que me contagie
Cómo dicen Ana Rosa
y Pilar Sansebastián
Qué me lleven al Zendal.

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