El día que me infecte
que me lleven al Zendal.
Cuando estás realmente enfermo
qué importa no ver la luz del día
En las noches de insomnio
miras al techo e imaginas estar en una plataforma espacial
con el universo que se abre
entre tubos, canaletas y demás.
Cuando estás enfermo
No te apetece ver el culo
de los enfermos de alrededor
Qué importa que el tuyo, lo vean los demás.
Te sientes rejuvenecido,
transportado a tu juventud,
a tus tiempos de campamento,
a tu servicio militar.
Durmiendo en barracones
A treinta metros el retrete,
colectivo, compartido,
con calor humano (y olor)
Hacer cola para ducharte
dándote tiempo para socializar.
Colas para lavarse los dientes,
y prisas para cargar.
El día que me infecte
qué me lleven al Zendal.
La comida de catering
Todos los días especial
sin recoger las platos
ni ponerte a fregar.
Arroz blanco y calabacín hervido,
con una sopa apócrifa y clarita,
para comer y cenar.
La fruta: ni para desayunar
El día que me contagie
Cómo dicen Ana Rosa
y Pilar Sansebastián
Qué me lleven al Zendal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario