sábado, 21 de marzo de 2020

clausura

Horas de encierro y clausura
Los barrotes de tu recuerdo 
frenan la luz del albor del día
Mis gritos no se oyen 
Silenciados por el silencio
Que los arrulla y encadena. 
Las horas se enredan en regueros
Que esquivan las puntiagudas piedras
De la solera judía para llegar 
A los naranjos del patio 
Enlazadas entre sí, una tras otra
Despacio, despacio,  muy despacio.
Una y otra y otra y una, lentamente. 
Las venas del día enredadas en las ramas
Desnudas aún, de los árboles. 
Besan las incipientes hojas 
semicubiertas por la piel del brote.
Y cuando los lamidos barrotes dejan
Pasar el día ya es oscuro y húmedo. 
Y se abren las ventanas del corazón
Y las valvas de los postigos
Se abren y se cierran,  y se abren, y se cierran
Una y otra vez y otra y una, enérgicamente
Deprisa, deprisa, muy deprisa. 
Y acabamos la oración con un amén
Que no es un final, que es el principio
De otra hora,  de otro día, de otro mes. 
Y cuando me libere de los recuerdos
No se habrá perdido el tiempo
Habremos aprendido a amar mejor. 

1 comentario:

  1. Me llama bastante la atención la "estructura" que haces en algunos versos de decir y algo y después invertirlo para darle más énfasis como por ejemplo la parte de "Una y otra y otra y una, lentamente."

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