miércoles, 13 de julio de 2016

Enlace M y D

Atrás quedaron los desvelos las tutorías,  
las cuerdas tensas que se rompen y recuerdan.
Sueños enraizados en retorcidos pentagramas.
La luz, ahora clara, deja ver el horizonte que se aplana.
El rojo pardo oscuro del interior
torna en borbotones bermellón.

Nuestras sombras ya no viajan solas.  
Y así, uncidos por pétalos de entrelazadas sonrisas
esperamos la brisa del alba.
Se casan la campiña y la montaña,
la urbe y las ramas,
los pájaros y la calma.  
¿Dónde estabas cuando te buscamos?
¿Dónde te escondías?
Pero eso ahora ya no importa

Os deseo que al menos una vez,  
y quizás dentro de cuarenta años  
a uno se le congele la respiración,  
se le erice la piel 
y con el corazón encogido,
el vidrio de la mirada roto en el suelo
el silencio sólido empastando la garganta  
y con alguna atención robada,  
escuche del otro desde el estrado, 
declarar públicamente su amor.

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